El proyecto de Lorena Barroso y Daniel Rivera incluye una tienda, un blog y el servicio a la hostelería y eventos. El pan que elaboran con la harina italiana rimacinata se ha convertido en una de las piezas más demandadas en los primeros días

Los chefs pasteleros Lorena Barroso Marchante y Daniel Rivera acaban de poner en marcha en Castellar un establecimiento de alta pastelería, bollería y panadería, con creaciones que buscan el producto local, la calidad y donde hay sorpresas como el pan italiano de rimacinata.

Gastrokook, que es como se llama la empresa, empezó como un proyecto de blog gastronómico (lo puedes ver aquí), acuñado en el CADE (Centro de Apoyo al Desarrollo Empresarial) de La Línea por parte de estos dos emprendedores. Lorena Barroso posee la doble titulación de Turismo y Ciencias Económicas, diplomada en Gestión y Dirección Hotelera y Técnico Superior de Pastelería y cuenta con experiencia en otros puntos de España y en el extranjero; cita, por ejemplo, su estancia en afamadas pastelería de Barcelona. Daniel tiene la titulación en Técnico en Cocina, Técnico Superior en Restauración y la diplomatura en Dirección y Gestión Hotelera y ha trabajado en puestos directivos en la Costa del Sol, Jamaica e Ibiza.

Juntos iniciaron en septiembre de 2016 la aventura de Gastrokook. Primero fue el blog y, en diciembre, pudieron abrir su propio obrador y atender los primeros encargos para la hostelería y para eventos. El obrador está en Castellar, en la Nave de Artesanos (Junto al Campo de Fútbol, en avenida de las Adelfas sin número). Finalmente, han acabado abriendo en este mismo local su pastelería ante la demanda popular en abril de 2017.

La filosofía pasa por crear pastelería con ingredientes de máxima calidad utilizando en todo lo posible productos de kilómetro cero, naturales y ecológicos. Indica Lorena que, por ejemplo, limones y naranjas o macadamias proceden de la zona, y en el futuro también incorporarán los aguacates. La idea es beneficiar a los productores locales y, también, reducir la contaminación que supone el transporte. Entre sus proveedores de la zona está una finca ecológica certificada. También intentan reducir la cantidad de azúcar en sus recetas, utilizar alternativas y dar una respuesta a las personas que tienen algún tipo de intolerancia alimentaria.

En el establecimiento despachan productos de pastelería, chocolatería y también de bollería. Además, venden sus propios panes, hechos con masa madre. De momento, venden pan payés, de espelta y multicereales, y una elaboración que está teniendo bastante demanda: un pan realizado con una harina italiana.

Se trata de piezas de unos 600 gramos hechos con rimacinata, una harina de sémola muy poco molida, escasamente refinada, de la que se obtienen unos panes de miga casi amarilla y densa con una corteza fina y crujiente.

La apertura de la tienda vino precedida por la Feria del Producto Local, una oportunidad para los dos emprendedores para hacer talleres con los niños. “Fue una experiencia fantástica con los niños en la plaza; les enseñamos a hacer golosinas y las repartimos”, explica. Esas golosinas, ecológicas y naturales, también están disponibles en  la tienda.

La foto que ilustra esta información es de Arancha Cortés.

Suscríbete al boletín de Cosas de Comé aquí para recibir en tu email noticias como esta.