¿Por qué no va a tener su torrija la manzanilla, la yema, o incluso un pastel entero? Algunas pastelerías sorprenden con elaboraciones de diferentes sabores

La torrija, curiosona, intenta impregnarse de cosas nuevas: de manzanilla, de yema, de toda una tarta en infusión… las pastelerías intentan sorprender añadiendo nuevos sabores a este dulce típico de Cuaresma.

En Sanlúcar, la torrija se ha dado a la bebida. En la Rondeña utilizan manzanilla en rama, y siguen la forma tradicional de elaboración:el pan se empapa en vino, después en huevo, se fríe y se bañan en almíbar con miel. Las hay pequeñas y grandes y sólo se pueden adquirir en las tiendas (en Sanlúcar, en Ramón y Cajal, 3 o en la fábrica de la avenida de la Rondeña, y en Sevilla, en Asunción, 9) durante la Semana Santa y la Cuaresma.

En La Holandesa este año están revolucionados: han encontrado la fórmula del pan perfecto para hacer torrijas, y a partir de ahí se han puesto a inventar elaboraciones basadas en ellas. Explican desde la pastelería que este año están haciendo su propio pan para hacerlas desde cero, es decir: desde la masa madre. Su masa madre incluye pasas, nueces, manzana y harina integral, y necesita 21 días de fermentación. Con ella se hace un pan de brioche muy enriquecido, de fermentación larga y que se trabaja a la antigua, en madera.

El resultado les ha permitido experimentar con más ingredientes. Así surgen las torrijas con vino dulce y miel, las de canela y limón o las de yema tostada. Pero las más llamativas son las que surgen de infusionar en frío ingredientes de una tarta al completo para que impregne las torrijas. Así se consiguen las torrijas de tarta de galleta, Leticia (chocolate blanco y vainilla rellena de fresas y frutos rojos) o Manuela (chocolate con leche y texturas de avellana).

La Rondeña

Torrijas con manzanilla de La Rondeña (Fotos cedidas por los establecimientos)