La expectación levantada por una improvisada ‘tabla vikinga’ con casi seis kilos de carne ha hecho que el restaurante gaditano la incorpore en su oferta, aunque siempre por encargo

Visión pavloviana para carnívoros: ver la foto y empezar a salivar es todo uno. En ella se ve a Bubu en su último día de soltero sujetando con ambas manos una tabla grande de madera. Sobre ella, carne y más carne, toda ella de La Janda, junto a pimientos y patatas. Esta foto, subida a Facebook por el restaurante Sonámbulo de Cádiz, ha llegado a 50.000 personas tras ser compartida más de 170 veces y ha hecho que el teléfono no pare de sonar.

Jesús Recio, propietario de establecimiento junto con Tamara Cansino, explica cómo empezó todo. El primer sábado de julio, el restaurante cerró para atender a un boda en Arcos. La víspera, los contrayentes y familia fueron a comer a Candelaria. La cosa pintaba complicada, porque en el convite ya iban a entrar muchos de los platos de la carta y no era cuestión de que comieran lo mismo dos días seguidos. Sabían que era un grupo bastante carnívoro, por lo que decidieron sorprenderlos. Unas ensaladas y, después, cerca de seis kilos de carne de la famosa carnicería de Paco Melero, de Vejer, acompañada de patatas y pimientos de padrón. Nada menos que dos chuletones, dos agujas, dos entrecot, cinco salchichas y cuatro medallones de cadera, todo ello de ternera de La Janda. Hay fotos en las que se ve a los miembros del grupo echándose las manos a la cabeza ante semejante espectáculo. Entre los trece que había sentados a la mesa no pudieron terminarse la tabla entera.

La cosa también tuvo su complicación en cuanto a infraestructura, porque no hay bandeja en la que quepa semejante plato. Menos mal que de la obra del restaurante les había sobrado una estantería, que trataron convenientemente con un barniz especial para uso alimentario.

El impacto de la publicación en la que se ve al novio sosteniendo la tabla ha hecho que el restaurante se plantee ofrecer a todos sus clientes la carta vikinga. Para poder hacerlo, han encargado una bandeja especial que tenga borde, ya que la estantería no consigue retener el jugo de la carne, y mangos para trasladarla fácilmente a la mesa. La composición del platazo es la misma que la de la tabla original: las mismas piezas, y casi seis kilos de carne. Este sueño carnívoro está disponible para grupos de doce personas, y bajo una reserva que hay que hacer un par de días antes. El precio es de 200 euros.

Explica Jesús Recio que no siempre estará disponible. La idea es hacer sólo unos cuantas a la semana para no saturar la capacidad del restaurante… ni del suministrador, Paco Melero. Sonámbulo, sin tabla vikinga, ya consume tres cuartas partes de ternera a la semana.

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