Está de moda. Las guías y las listas que ahora proliferan por todos lados dicen que es uno de los pueblos más bonitos de España. Tiene muchas historias que contar, magia que sale de debajo de las piedras. Historias metías en aceite, enrolladas en masita o la del matahambre, el dulce que se come mirando al río.

 

10.00 Desayuno en El Mirador

Desayuno El Mirador 847

Desayuno con vistas en El Mirador de Setenil

El Hotel Villa de Setenil está en el interior del pueblo, en la calle Callejón. Cuando entras por sus puertas y accedes a su restaurante El Mirador (más datos aquí), un nombre que le va que ni pintado, no sabes las imágenes que disfrutarás cuando estés en sus salones. Para desayunar, además de las vistas, que las regalan, tienen pan de la panadería El Callejón, situada justo al lado (ver aquí). Lo suyo es ponerle un buen “chorreón” de otro de los tesoros de la población, su aceite de oliva virgen extra.

11.00 Tiempo de monumentos

Imagen aérea, de la Oficina de Turismo de Setenil.

Imagen aérea, de la Oficina de Turismo de Setenil.

Aunque Setenil es de esos pueblos en que la mirada no se relaja ni un instante, porque cualquier detalle te llama la atención, hay algunos monumentos que resaltan más aún. Muy cerca del restaurante El Mirador están los restos de un castillo medieval. Llama la atención el torreón aunque también se conservan algunos restos de la antigua muralla árabe y un aljibe. Cerca, en la calle Villa, está la iglesia de la Encarnación, un templo también con unos poquitos de años… del siglo XV. Sólo abre para las misas, así que hay que conformarse con verla por fuera.

12.00 Aceite y chacinas

Embutidos de Montes de Setenil.

Embutidos de Montes de Setenil. Foto: Lola Monforte

A Setenil hay que ir con bolsa porque es necesario hacer algunas compras. El aceite que elabora la cooperativa El Agro es uno de los mejores de la Sierra de Cádiz. La almazara está muy cerca del pueblo, en la calle Alambique (más datos aquí). Se puede ir andando. Suelen estar abiertos por la mañana de lunes a sábados y venden su aceite al público. Cerca, en un pequeño polígono industrial está la Cooperativa Montes de Setenil, allí unas “chacineras” elaboran un salchichón muy bueno y un chorizo herradura de esos buenos para revolver con huevo y chorizo. Están en el Lugar Casas Nuevas y tienes más información aquí.

13.00 Copita de 7 Mil Pasos y Xaldenil

Daniel Camacho con sus vinos en Cueva del Iberico

Daniel Camacho con sus vinos en Cueva del Iberico

Si lo de andar te gusta poco, también estos productos los puedes adquirir en la tienda La Cueva del Ibérico, en la calle Cuevas de la Sombra (ver aquí). Además abren los fines de semana. Pero ya que estás ahí lo suyo es acompañar las lonchas de salchichón con uno de los vinos que elabora la famila Camacho. Se llaman 7 Mil Pasos y Xaldenil, dos tintos hechos bajo la supervisión del enólogo jerezano Santi Jordi. El propio Daniel Camacho atiende el local donde disponen también de chacinas propias que sirven por tapas junto al vino. Seguro que está dispuesto a contarte la histórica relación de la ciudad serrana con el vino. También tienes más información sobre estos vinos aquí.

14.00 Las casas cueva

tasca 847

En la zona situada junto a la calle Cuevas de la Sombra se pueden ver muchas de las casas que hay en el pueblo que están incrustadas en las rocas. Algunas incluso permiten visitas. Se pueden ver los carteles en la calle. Hay un bar, La Tasca, en la calle Cueva del Sol, que está incrustado dentro de una cueva (más datos del establecimiento aquí). Poco más abajo, también espectacular El Bandolero (más datos aquí).

15.00 Comida de venta

La entrada a la venta.

Desde la zona de Las Cuevas y hasta la Venta Mirabueno… ya el nombre promete, el paseo es muy agradable. Paco González y Paqui Aguilera regentan el establecimiento desde el año 2017. El salón es coqueto y, si hace buen tiempo hay incluso una pequeña terraza. La especialidad de la casa son las carnes ibéricas que se hacen a la parrilla. Así que la propuesta es decantarse por la presa o el secreto ibérico vuelta y vuelta. Los fines de semana el sitio está muy concurrido… advertimos. Dirección, teléfono, horario y más detalles sobre esta venta, aquí.

16.00 Estiramiento de piernas

ruta de los bandoleros

Después de comer, lo suyo es estirar un poco las piernas. Se puede hacer alguna ruta senderista por los alrededores del pueblo. Una buena opción puede ser la ruta de los bandoleros. Comienza junto al colegio Virgen del Carmen (El Almendral) y se prolonga durante 10 kilómetros, adentrándose en la provincia de Málaga y llegando hasta las ruinas romanas de Acinipo. Lo suyo es andar un poco y volvernos hacia Setenil de nuevo, entre otras cosas porque las ruinas están cerradas por las tardes.

17.00 Matahambres

Jose Manuel Castaño con matahambres.

Jose Manuel Castaño con matahambres.

Vale la pena acercarse hasta la calle Cádiz, a la confitería Zamudio y comprar alguno de los dulces que elaboran. Si está José Manuel Castaño, su gerente, seguro que está dispuesto a contar divertidas historias en torno a los merengues de tabla que trajo Sebastián desde Torrealháquime, el origen de la confitería, fundada por una mujer que se iba a meter a monja o el sucedido de Dolores Benítez Valle que dio su nombre a las tortas Loli. Son famosas las empanadillas rellenas que hacen y también sus magdalenas, aunque lo que nos cautivó realmente fue el “Matahambre”… pero eso lo contamos en la siguiente parada. Puedes leer más sobre Zamudio aquí, pero si además quieres ver un reportaje con vídeo sobre los merengues de tabla, lo tienes aquí.

18.00 Merienda junto al río

Bar Lucia 2 847

El bar cafetería Lucía.

Uno de los dulces más curiosos que elaboran en la confitería Zamudio es el Matahambre. Es una especie de bizcocho, emborrachado y aromatizado con coco. Es contundente pero adictivo. Además de poderse comprar en la pastelería lo ponen para merendar en el bar Lucía, en la calle Cuevas del Sol (los datos, en este enlace). La terraza está debajo de las rocas y junto al río, un paisaje idílico para disfrutar del momento. Para los churristas, algunas tardes, sobre todo los fines de semana, junto al puente se pueden comprar unos churritos para que la merienda sea “más variada”.

19.00 Atardecer en Setenil

Setenil tiene un paisaje de mañana y un paisaje de noche, por eso vale la pena volver a recorrerse el casco antiguo de la ciudad pero con el sol yéndose a dormir poco a poco, sin molestar. Es el inicio de una ruta de la tapa nocturna que puede ser de lo más interesante.

20.00 Subida al Almendral

La sala de El Almendral.

La sala de El Almendral.

El hotel El Almendral está en uno de los extremos del pueblo. Tienen un bar de tapas que abre por las noches. Si es verano incluso se puede tapear junto a la piscina. La oferta gira en torno a propuestas innovadoras y es un buen punto de comienzo para esta ruta de tapeo nocturna. Más datos aquí.

21.00 Con ustedes… la ‘masita’

La masita. Esta es de La Tasca.

La masita. Esta es de La Tasca.

La visita, en lo que es comé en Setenil tiene que terminar con la “masita” que es la versión de la hamburguesa pero hecha en la Sierra de Cádiz. Se hace con chorizo o con salchichón, pero sin curar y sin embutir. La masa del embutido se aplasta y se pone a la plancha. Lo suyo es comérsela en pan. En el Bar Frasquito, en la calle Cuevas del Sol, la ponen de chorizo, de salchichón y también de morcilla. Todas van dentro de un pan, en un bocadillo pequeñito (más sobre el sitio aquí). Terminamos en la calle Cabrerizas, en el bar El Bandolero (más aquí). Allí sirven un salteado con “masita” de chorizo, papas fritas, huevos y pimientos verdes… no me digas que no es poético el final.

¿Quieres leer más sobre esta singular tapa? Tienes un reportaje aquí.

 

Para dormir
Si decides quedarte, la opción más interesante es el hotel Villa de Setenil, situado en pleno centro

Suscríbete al boletín semanal de Cosasdecome