Pepe Garrido, el de Er Beti de El Puerto, se jubila tras 27 años al frente del famoso bar de la calle Misericordia de El Puerto. La tercera generación de la familia regenta ahora el establecimiento que sigue manteniendo reliquias como la lengua en tomate o la sangre encebollá

Sigue iendo al bar a diario. Sigue poniendo los brazos abiertos sobre la barra, como dominándola, porque sigue siendo el rey de los guisos, aunque su modestia, su humildad, le hicieran decir que no es para tanto. Ahora va solamente para tomarse su copita de amontillado, el que le dejó su padre de herencia en tres botas que el cuida como el mejor de sus tesoros, de la misma forma que durante años mimó los higaditos de pollo, la lengua en salsa, el menudo, la carne mechá y el ajo caliente.

Er Beti es casi un museo del guiso situado en El Puerto de Santa María. Es un museo que no necesita urnas de cristal, porque sus piezas se exponen en platos blancos. Siguen a buen recaudo porque a Pepe le han sustituido en la dirección del establecimiento su hijo José Manuel y su sobrino Manolo Lores, hijo de su hermana Amalia, otra parte de la historia del establecimiento. La carta sigue intacta, tan sólo se han incorporado algunas especialidades nuevas como un apartado de frituras con cazón en adobo o lomos de sardina fritos..pero por allí no aparece ni un tataki, ni un sashimi, ni nada que se parezca.

El ajo caliente, uno de los platos estrella de Er Beti. Foto: Cosasdecome

El ajo caliente, uno de los platos estrella de Er Beti. Foto: Cosasdecome

El establecimento, ya con la tercera generación, si ha sido sometido a una importante obra de mejora. Se han modernizado las cocinas, que se pueden ver a pleno rendimiento desde la barra, se ha puesto en marcha una terraza y se ha cambiado también la vajilla ya que era muy complicado encontrar las rabaneras, los pequeños platos ovalados en los que se servían las “reliquias de Er Beti”.

Pepe Garrido lo dejó oficialmente 29 de febrero de 2016. Tiene ahora 67 años. Luce camisa de rayas. Reconoce que no le gusta hablar de si mismo. No dice que el Ayuntamiento de El Puerto lo premió por conservar el patrimonio gastronómico de la ciudad. Le cuesta hablar de los piropos de los clientes, de las felicitaciones por el menudo, de cuando un niño hizo volverse a sus padres desde Sanlúcar porque quería carne mecha de Er Beti. Se ilusiona cuando le pido que pose para la foto con el escudo de su equipo, El Betis, que está expuesto al final de la barra. También hay fotos de su padre, al que venera y el que le enseñó la profesión. Su madre Emilia Prado le enseñó el recetario, que el siempre ha respetado, sin cambiar ni una letra.

Paté de cabracho, otra de las tapas más solicitadas. Foto: Cosasdecome

Paté de cabracho, otra de las tapas más solicitadas. Foto: Cosasdecome

La histora de Er Beti comenzó en 1957 cuando lo puso en marcha Antonio Ferrer. Era una tasca que vendía vinos. El 20 de junio de 1959  Manuel Garrido Patino le entregaba a Antonio Ferrer, el propietario del local, los 13.000 duros (65.000 pesetas) por las que le traspasaba el establecimiento. Manuel las había conseguido al vender el camión con el que trabajaba de transportista. Pero con 13.000 duros pagaba un sueño porque desde pequeño decía que quería ser tabernero y lo consiguió a los 38 años tras ahorrar y pasar por varios trabajos.

Pepe recuerda que con tan sólo 13 años ya ayudaba a su padre en el establecimiento. Era el mayor de 4 hermanos. Nació en la calle Santa Fé y estudió en el colegio Safa San Luis. Sacaba buenas notas y estudió para técnico de reparaciones de electrodomésticos. Cuando su padre le propuso hacerse con el bar, porque era el mayor Pepe dice que “me dio una gran alegría porque yo ya tenía por entonces cinco hijos y aquello era un seguro de vida”.

Pepe estuvo desde 1985 hasta 1989 ayudando a su padre hasta que este le traspasó los bártulos de forma definitiva en ese año. Ya ponían algunas tapas en el local. Empezaron con conservas del Rey de Oros, luego algunos filetitos de hígado a la plancha y ya luego vinieron los guisos de Emilia que se han mantenido hasta ahora.

El local es una referencia en la ciudad. Tapas como su carne mechá, el ajo caliente o los higaditos figuran en esa lista de “la selección del tapeo portuense”. Pepe dice que le gusta esa cocina “la clásica”. Señala que le gusta visitar otros bares de la ciudad “pero no me preguntes cual me gusta más porque no te lo voy a decir”. Le gusta la tertulia, empezarla por el amontillado y luego pasarse al Fino Quinta…que no vea lo bien que acompaña al menudo de la casa.

Más sobre la historia de Er Beti, aquí.

Horarios, localización, teléfono y más datos del bar Er Beti, aquí.

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