Tortas de “maza” fritas del Bar Amanoe
Receta
Tortas de “maza” fritas del Bar Amanoe
Bar El Amanoe
Descripción

Las tortas fritas se han convertido en un desayuno peculiar de Ubrique. Se sirven  en varios establecimientos. Una de las versiones más conocidas y más veteranas es la que sirvía el Bar  Amanoe, ya cerrado. La receta tiene ya más de 20 años y desde entonces la realiza la misma cocinera, María Pérez.

Ingredientes
  • 1 kilo de harina blanca, mejor de la que se usa en las panaderías para hacer pan.
  • 250 centilitros de agua (la cantidad puede variar dependiendo de la harina).
  • 2 cucharadas soperas de sal.
  • 1 sobre de levadura Royal.
  • Aceite de oliva para freir
Elaboración

Primero se realiza la masa. Se pone la harina en un montículo y se le agrega el agua templada y la levadura. Se va amasando hasta que adquiera una consistencia como la de la masa de una pizza. Se va añadiendo agua poco a poco hasta lograr la textura deseada. Una vez bien amasada se deja reposar durante una hora y ya puede comenzar a utilizarse.

Preparar una sartén amplia y con fondo (como las que se utilizan para los pestiños) para ir friendo los trozos de masa. El aceite debe estar bien caliente, pero no humear para que no se quemen los trozos de masa.

Se cogen trozos de masa y con la ayuda de un rodillo se va estirando. La mesa de trabajo se puede embadurnar ligeramente con aceite para evita que se pegue. Debe estirarse hasta quedar muy fina, del grosor de las obleas de las empanadillas que se compran de la marca La Cocinera, más o menos. En El Amanoe las hacen con forma de rombo. Una vez bien estiradas se ponen en la sartén. Los trozos de masa se hincharán de inmediato, y quedarán como buñuelos. Cuando están doradas se escurren de aceite y se sirven calientes. Deben de quedar crujientes y bien doradas. Se toman en Ubrique para desayunar. Se pueden tomar solas o con miel.

Esta receta ha sido realizada por María Pérez, la cocinera del Bar Amanoe de Ubrique. Las lleva haciendo ya más de 20 años. La fórmula la desarrolló ella misma después de que Juan Díaz Pino, el propietario del Amanoe, le contara como las hacía su madre, Antonia Pino en Puerto Galiz, donde vivía.