Dos cordobeses dedicados a la venta de turrones y garrapiñados en ferias de toda Andalucía decidieron abrir una tienda fija en Córdoba y después, en Sevilla. Ahora abren un tercer establecimiento en Cádiz capital.

 

Mientras habla, Rafael no para de remover pipas de girasol y azúcar caramelizado. Está elaborando una garrapiñada, igual que ha hecho toda la vida y, antes que él, toda su familia. Generaciones de una familia de Lucena (Córdoba) dedicada a la venta de dulces de feria en feria: turrones, piñonates, garrapiñados… La diferencia es que ha dejado de echarse kilómetros a las espaldas para vender estas golosinas. Ahora tiene tres tiendas, la última abierta hace tan sólo un par de semanas en Cádiz capital.

El establecimiento se llama Sabores de Antaño. “Desde 1902”, dice el cartel. Rafael explica que se trata de una estimación. Asegura que su abuela ya decía que su padre -su bisabuelo- ya se dedicaba a vender dulces por las ferias; quizás la tradición familiar vaya más lejos, pero tampoco ha querido exagerar. Generación tras generación, feria tras feria, la cosa ha ido evolucionando; lejos quedaron los duros viajes a caballo de los que hablaba la abuela. Y la última evolución fue dejar los caminos y hacerse sedentario.

Rafael, después de recorrer las ferias de toda Andalucía, tomó esta decisión junto con un socio, Rafael Toledano, también vendedor. Hace un año decidieron seguir haciendo lo que saben hacer, pero sin dar tantas vueltas. Actualmente tienen una tienda en Sevilla,  en un punto muy turístico, el 37 de la calle Hernando Colón, a un paso de la Puerta del Perdón. A los turistas les llama la atención el negocio, tanto los garrapiñados y piñonates que se elaboran allí mismo, como los turrones que hacen en un obrador propio que tienen en Lucena y que raramente ven fuera del periodo navideño. Ahora le ha tocado el turno a Cádiz, donde también han buscado un punto céntrico y con mucha afluencia de público: la calle Columela. Han abierto a tiempo para los Carnavales, y ahora les queda por ver si el olor a garrapiñadas y piñonates atrae tanto en Sevilla como en la única capital andaluza que no tiene feria.

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