El Círculo de Comensales de Jerez cierra su primer curso premiando al establecimiento tras juzgar a nueve restaurantes de la ciudad

En septiembre nacía el Círculo de Comensales de Jerez, un grupo de aficionados al buen comer que se constituyeron en una entidad que visita y evalúa los establecimientos de la ciudad de forma rigurosa. Ahora, completan el primer curso premiando al establecimiento que mejor parado ha salido de este examen: el CalaMar.
José Luis García no es miembro de la junta directiva círculo, sino de la Junta de Venerables, que está encabezada por un Gran Maestre. Y es que, para darle un toque de originalidad, tomaron los nombres de los cargos de las sociedades gastronómicas vascas. Él explica cuál es el proceso que siguen para analizar cada establecimiento.
En primer lugar, buscan establecimientos que sean comparables en cuanto a la relación calidad-precio. Llaman y les piden lo siguiente: que les sirvan un menú como quieran, siempre que los platos figuren en la carta habitual y que cueste 25 euros por persona. Un viernes de cada mes se repite la ceremonia: van, comen y valoran todos los aspectos de la comida y el lugar. Después viene la puntuación y la clasificación. “Queremos darle el mayor rigor posible, nos lo tomamos muy en serio”, asegura García.
Este curso han visitado Reino de León, Gula, El Ermitaño de Paco, La Cruz Blanca, Cuchara de Palo, Albalá, CalaMar, El Almacén y Hermanos Grimaldi. El día 28  de mayo llegó el momento de la verdad, la votación. La decisión final quedó entre tres de los nueve establecimientos visitados: CalaMar, Hermanos Grimaldi y La Cruz Blanca, y finalmente el primero resultó ser el mejor valorado. El 17 de junio, el Círculo hizo entrega del trofeo a los propietarios del establecimiento.
En el balance de este primer curso destacan dos actos. El primero, la cena solidaria que organizaron el pasado mes de febrero en las Bodegas de Santiago y Santa Ana y que les permitió donar 2.323 uros a beneficio del comedor del Salvador de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl. El segundo, la comida de abril, que se celebró en vísperas de la Semana Santa y contó con la intervención del capataz Martín Gómez.