José Estévez, S.A. ha presentado la añada 2016 de Ojo de Gallo, el vino blanco palomino procedente del Pago Macharnudo Alto. El grupo lanza también el Rueda Castillo de Miraflores

El grupo bodeguero José Estévez ha lanzado al mercado la añada 2016 de Ojo de Gallo, que describe como un vino blanco monovarietal palomino fino “expresivo en nariz y con aromas frutales y minerales destacados en esta nueva añada, que evocan a la tierra de donde procede su uva, Macharnudo Alto”.

Según explica en un comunicado, dado el éxito, en ventas y crítica, cosechado tanto a nivel nacional como internacional con la añada 2015 de Ojo de Gallo, la firma bodeguera ha presentado la nueva añada 2016. “Un vino definido por la crítica especializada como ‘jovial, fragante y de pleno carácter’. Presente en los restaurantes y en las vinotecas más exclusivas de España, y que ha generado gran expectación en Holanda, Gran Bretaña, Estados Unidos, Japón y Alemania. Estos datos avalan a la añada 2016 de Ojo de Gallo que ya está en el mercado con una nueva producción limitada, que aspira a consolidarse como uno de los vinos blancos jóvenes con más personalidad”.

Ojo de Gallo es un “exponente claro” de la filosofía de la firma bodeguera en su apuesta por el terruño jerezano. Para la firma, este vino representa de forma excepcional los valores únicos de la tierra albariza de la viña jerezana. El grupo es el mayor viticultor del Marco de Jerez, con 800 hectáreas de viñedo propio, recuerda, un dato que manifiesto “el interés y la importancia” que otorga a la tierra, al viñedo, como pieza fundamental de la filosofía de trabajo. La firma bodeguera “apuesta por el origen como elemento diferencial”.

De esas 800 hectáreas de viñedo propiedad del grupo bodeguero, 256 se encuentran en el Pago Macharnudo, de las cuales 145 pertenecen al Pago Macharnudo Alto, uno de los más emblemáticos del viñedo jerezano gracias a su situación y a la calidad de su tierra albariza. Toda la uva utilizada para la elaboración de Ojo de Gallo 2016 procede de cepas de más de 25 años de edad situadas allí. Este Pago está situado a 5 kilómetros al noroeste de Jerez y a 135 metros sobre el nivel del mar con una orientación sureste.

Tras la vendimia y la fermentación con levaduras autóctonas seleccionadas, el vino permanece en depósitos con temperatura controlada sobre sus lías finas, aportándole densidad, untuosidad y complejidad, al mismo tiempo que contribuye a la protección de los aromas de la palomino fino.

El resultado final “evoca a los aromas minerales propios de Macharnudo Alto. En boca recuerda la caliza de su suelo, tiza. De una acidez marcada, los matices minerales, su complejidad y la honestidad con su procedencia, lo convierten en un icono de su origen, de la albariza jerezana y de la variedad Palomino Fino, un orgullo para José Estévez y la viticultura del Marco de Jerez”.

Castillo de Miraflores

Además, el grupo ha presentado el vino blanco semidulce natural Castillo Miraflores, de la Denominación de Origen Rueda. Es una “apuesta por los vinos tranquilos” en la ampliación de su catálogo, en el que abundan los vinos generosos de sus centenarias bodegas: Marqués del Real Tesoro, Valdespino y La Guita, sumados al blanco Viña Esperanza también de la D.O. Rueda y los tintos de la D.O Rioja: Nuntius Cosecha y Nuntius Crianza. La firma bodeguera amplía así su oferta con un vino blanco semidulce natural, fresco y “con una enorme personalidad”.

Toda su uva es Verdejo, uva autóctona de la D.O, en la que también se crían las varietales: palomino fino, viura y sauvignon blanc. La dulzura de Castillo de Miraflores es natural ya que a la hora de la fermentación el proceso es interrumpido y todos los azúcares residuales que no se han convertido en alcohol permanecen en el vino, por lo no tiene azúcares añadidos.

Desde la bodega describen el nuevo producto como “un vino con personalidad, de gran calidad, muy agradable, fresco y fácil de beber. Es un blanco semidulce natural, muy equilibrado y redondo, con matices que lo hacen único y diferente a los demás”, con un presentación “muy atractiva y cuidada”, y lo recomiendan degustar acompañando a pescados, mariscos, pastas y si quieres, cocina japonesa y perdices.

Rueda del Grupo Estévez

Castillo de Miraflores