Setenil tiene un curioso dulce típico de Cuaresma, un merengue que queda muy jugoso gracias a que se cuece sobre tablas de madera de chopo. Lo elabora la confitería Zamudio desde la segunda mitad del siglo XX

 

Sebastián Villalón decidió un día allá por la década de los sesenta del siglo XX venirse hasta Setenil para vender unos merengues que hacia en la vecina población de Torrealháquime. Así que cogía su canasta, bien cubierto con un pañito que preservara sus dulces de cualquier contingencia y allá iba. Si sobraba algo, Sebastián recurría a las técnicas de “marketing” para deshacerse del material. Repartía muy baratas unas cartas de la baraja y después de otra “mano” sacaba una carta. El que la tenía se llevaba los merengues que habían quedado.

La exquisitez de los dulces de Sebastián y su actitud para la venta hizo que se fijara en él la joven Rafaela Zamudio. Iba para monja e incluso se fue a un convento pero a la pobre mía se le cayó una ventana encima lo que la dejó bastante maltrecha. Su madre “aprovechó la collá” y la convenció para que volviera a su ciudad natal y se olvidara de la vida monacal. Entre las monjas, Rafaela había aprendido el arte de hacer dulces, así que entre ella y su madre decidieron poner una confitería.

Rafaela y su madre ficharon los merengues de Sebastián y le ofrecieron que en sus salidas capacho en mano por el pueblo no sólo vendiera lo que traía, sino que también les distribuyera las delicias que hacían en la nueva pastelería. Sebastián terminó trabajando con las Zamudio y los merengues quedaron incluidos en el recetario de la casa.

Ya por entonces trabajaba en la casa Rafael Gutierrez Fuentasal. Tiene ahora 61 años y es uno de los más veteranos en la confitería Zamudio. Ya no la regenta la familia, sino uno de los que fuera su empleado, José Manuel Castaño Robles, un enamorado de su trabajo y una de esas personas que tiene “ojo” para los negocios. Las creaciones de Zamudio llegan hoy en día, con otras marcas, a numerosos puntos de Andalucía, pero a José Manuel le gusta seguir también con “las joyas” de la casa como estos merengues, como los matahambres, un peculiar puding que hacen ligeramente borracho de almibar, las tortas “Loli”  o unas magdalenas que realizan exclusivamente con el conocido aceite de oliva virgen extra del pueblo.

Foto: Cosasdecome

Rafael Gutiérrez y José Manuel Castaño con sus tablas de chopo con merengues listas para meter en el horno. Foto: Cosasdecome

Rafael lleva en Zamudio desde que tenía 13 años. Se incorporó a la plantilla en 1973, casi a la vez que José Manuel. El es el encargado, cuando llega la Cuaresma de hacer los merengues. “Para que queden en su punto -explica José Manuel- hay que utilizar madera de chopo. Si no no salen, porque no absorben el agua igual. Las maderas las dejan en remojo en agua entre 24 y 48 horas”. La idea es que cojan humedad. Luego las lavan y las secan con cuidado y sobre ellas van poniendo los merengues que hacen con clara de huevos de campo, un almibar de agua y azúcar y un poco de cáscara de limón que es la que le da el sabor y el olor característico”.

Los merengues sobre las tablas de chopo se hacen en el horno a 120º. “No miramos el tiempo que están, sino que nos fiamos de la textura del dulce. Cuando está bien crujiente por fuera es cuento está listo”. Entonces los sacan, los juntan por parejas por la parte de abajo y los situan sobre blondas de papel hasta que se envasan. El merengue queda crujiente por fuera y por dentro, gracias al contacto con la madera, quedan jugosos.

José Manuel señala que “sólo los elaboramos durante la Cuaresma y la Semana Santa. Los tenemos aquí y también los tienen para merendar en la cafetería Lucía, en la calle Cuevas del Sol” donde tienen mucho éxito tanto esto como el “matahambre”.

Vista exterior de la confitería Zamudio. Foto: Cosasdecome

Vista exterior de la confitería Zamudio. Foto: Cosasdecome

Este pastelero destaca “que son diferentes a otros dulces que se ven por la Sierra como los suspiros. Son también de merengue, pero es un merengue seco y este queda muy jugoso por dentro, lo que lo hace mucho más exquisito”.

Horarios, localización, teléfono y más datos de la confitería Zamudio, aquí.

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