La crema pastelera de su interior llegó con el circo, y durante años protagonizó la merienda de los niños de la localidad: así es el torpedo de la confitería Juan Moreno.

 

La llegada del hombre a la luna dejó una huella indeleble en el satélite, una frase para la posteridad y el nombre de un dulce en Villamartín: el torpedo. Y eso sí que era un gran paso para la crema pastelera que había llegado al municipio gracias a un circo y a un pastelero enamorado.

La Confitería Juan Moreno celebra ahora el cincuenta aniversario de su torpedo, un suave bollo relleno de la crema pastelera de la casa. Aquí tienes la historia entera, pero te hacemos un resumen: en los años veinte llega a la localidad el circo, y con él Luis Cuenca, un pastelero que se había enamorado de una actriz de la compañía y lo había dejado todo para seguirla. Cuenca trabajó en la confitería en el tiempo en el que las carpas permanecieron en Villamartín, y les desveló el secreto de su crema pastelera. Años más tarde, esa crema integraría el torpedo, el dulce que protagonizó las meriendas y desayunos de los niños de toda la comarca hasta que llegó la bollería industrial.

El cartel del aniversario juega con la emblemática imagen de la luna de Meliés

El cartel del aniversario juega con la emblemática imagen de la luna de Méliès y una foto de los años 20.

“Fue un pequeño paso para el hombre, pero un gran paso para la confitería de Juan Moreno, que llenó de torpedos la Sierra de Cádiz”, resumen desde el establecimiento en el folleto editado para la ocasión. A día de hoy, este bollo recubierto de azúcar y relleno de crema es una de las estrellas del establecimiento, donde la elaboran a diario la cuarta generación de confiteros de la casa. Como antaño, el inconfundible dulce se sirve envuelto en un papel parafinado ilustrado con el torpedo que le da nombre.

Tienes más información sobre esta confitería de Villamartín aquí. 

El folleto editado por el establecimiento.

El folleto editado por el establecimiento.