El cocinero Enrique Hidalgo mantiene con Arrebol en el barrio de La Laguna de Cádiz su cocina «artesana», basada en productos de la tierra y con continuos guiños a especialidades callejeras internacionales

 

En Arrebol tan sólo hay media docena de mesas, todas situadas en torno a la barra del establecimiento situado en la calle Santa Teresa de Jesús, en la barriada de La Laguna de Cádiz.

El cocinero decidió transformar su «marmita» que fundara allá por el año 2015 en este nuevo espacio, más pequeño, que le permite trabajar más su lado «artesano», de cocinero del detalle. Arrebol hace referencia al color «colorao» de las nubes cuando el sol se esconde. «Eso es lo que yo quiero hacer, sacar los colores a los productos de Cádiz» señala Enrique Hidalgo de forma muy gráfica. Con 34 años y formado en la Escuela de Hostelería de Cádiz es de los que les gusta hablar con los proveedores y disfrutar del producto. Por eso le gusta irse hasta Vejer para ver al carnicero Paco Melero y traerse de allí «el material» para su original hamburguesa en la que la carne de ternera de La Janda se acompaña también con unas lonchas de lomo en manteca y queso payoyo de la Sierra de Cádiz.

El cocinero Enrique Hidalgo. Foto: Cosasdecome

El cocinero Enrique Hidalgo. Foto: Cosasdecome

La carta de arrebol es corta, una veintena de platos, incluidos los postres, además de alguna sugerencia del día. El cocinero sigue la línea de moda, cartas pequeñas para garantizar la frescura del producto.

Arrebol recibe a los comensales el día que vamos al establecimiento con un par de chicharrones de Paco Melero que han recogido ese mismo día en Vejer. En carta se mantienen sus dos grandes clásicos, dos platos que le han dado fama y que confirman su manera original de tratar el producto. El típico tartar de atún se hace más divertido en la versión del cocinero. Se presenta en un cono de barquillo como de helado acompañado de un jugoso guacamole. El plato (1,5 euros cada cono) es de los que te comerias tres o cuatro sin parar.

El tartar de atún se presenta en Arrebol de esta forma tan original, en un cono donde también se introduce un poco de guacamole. Foto: Cosasdecome

El tartar de atún se presenta en Arrebol de esta forma tan original, en un cono donde también se introduce un poco de guacamole. Foto: Cosasdecome

Lo mismo ocurre con el otro de sus platos estrella, unos mejillones, de los gordos, que se sirven con un poco de plancton marino, el alimento sacado del mar por Angel León y unas algas. Hay mar por todos lados y el conjunto resulta muy agradable (1,5 euros).

Pero en Arrebol no se come de tapas, sino más bien a base de platos para compartir, en la línea de lo que se está llamando ahora los «bistro», un término que viene de la hostelería francesa y que traducido resulta sitios donde se come como en un restaurante, pero de forma más informal y con precios más moderados.

La gran mayoría de los platos están por debajo de los 10 euros , una cantidad que tan sólo superan el pulpo a la parrilla (13,9), el lomo de salmonete con arroz de langostinos (11,9) el tataki de atún (14,90) o el entrecot de vaca gallega madurada durante 60 días que sale a 23 el trozo de 300 gramos acompañado con un salteado de patatas fritas y pimientos de Padrón.

Los lomos de salmonetes acompañados con arroz de langostinos. Foto: Cosasdecome

Los lomos de salmonetes acompañados con arroz de langostinos. Foto: Cosasdecome

Hidalgo juega en la carta con los clásicos para convertirlos en platos divertidos a base de cruzarlos con otras culturas gastronómicas. Así la dorada, partida en trozos, la presenta en un ceviche peruano y unos carabineros van en un tartar. El bocata de calamares se transforma en un bollito japonés en cuyo interior introduce unas puntillitas fritas y una mayonesa de lima. El rabo de toro sirve para hacer una sabrosa lasaña que se acompaña con setas y una bechamel realizada con queso de cabra.

La lasaña de rabo de toro se monta cuando la pide el cliente. Foto. Cosasdecome

La lasaña de rabo de toro se monta cuando la pide el cliente. Foto. Cosasdecome

Los lomos de salmonete, pasados levemente por la plancha, se presentan limpios encima de una arroz guisado con langostinos y la pluma ibérica, un corte de cochino, se presenta también de forma original, no a la plancha, sino partida a tiras con una arroz meloso de setas, trufa y queso payoyo.

Ahora también ha incorporado a la carta un hojaldre aromatizado con plancton marino sobre el cual se colocan unas láminas de atún y un toque de algas marinas.

Otro de los platos de estreno se basa en unos carabineros. El cuerpo se sirve en tartar y a la cabeza se le saca todo su jugo para reforzar una especie de ajo blanco realizado con leche de coco.

La carta de vinos tiene referencias locales y los postres siguen en la misma linea de originalidad de la carta, tanto que ¡no hay brownie de chocolate! algo que se agradece porque está más visto que la foto del negro del Uasap.

Hidalgo propone una espuma de yogurt con frambuesas liofilizadas y helado de naranja, una versión novedosa de la tarta de manzana y el «kinder bueno» una especie milhojas de chocolate que se hace con trozos de barquillo. La suavidad del chocolate y el crujiente del barquillo hacen la propuesta de lo más agradable. Todos los postres salen entre 4,5 y 4,9 euros.

Ell milhojas de chocolate Kinder. Foto: Cosasdecome

Ell milhojas de chocolate Kinder. Foto: Cosasdecome

Hidalgo señala que «nuestra intención es ir cambiando la carta por temporadas y también poco a poco ir haciendo el local más agradable. Queremos darle calidez a todo, a la cocina, al espacio, a la atención al público…queremos recuperar la idea de la artesanía llevada a la cocina, en la que se cuidan los detalles».

Horarios, localización, teléfono y más datos de Arrebol, aqui.

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