Unas 200 de las típicas piezas de pan elaboradas por el Molino de Abajo se sirven semanalmente en la Taberna Gourmet Olivia del madrileño barrio de Chamberí.

Juan Jesús del Castillo es madrileño y veranea en Rota desde hace años. Seducido por la gastronomía gaditana un buen día decidió introducir en su negocio ubicado en la capital algunos productos de la provincia. El primero que llamó su atención fue el mollete de la Sierra de Cádiz preparado por el panadero Francisco González del Molino de Abajo en El Bosque. «Lo vio recomendado en varias webs y revistas gastronómicas, entre ellas Cosas de Comé, y no se lo pensó dos veces», explica Fran González, artífice de estas piezas de pan delgadas, de miga muy ligera y corteza crujiente.

La taberna gourmet Olivia cuenta con los molletes del Bosque entre su oferta. Foto cedida por el establecimiento.

La taberna gourmet Olivia cuenta con los molletes del Bosque entre su oferta. Foto cedida por el establecimiento.

Así, desde hace aproximadamente un año, unos doscientos molletes de El Bosque viajan semanalmente hasta Madrid donde se sirven en cenas y desayunos de la taberna gourmet Olivia, el negocio de Juan Jesús ubicado en la calle Ríos Rosas del barrio de Chamberí. El empresario madrileño los oferta «rellenos de rabo de toro, ventresca de atún de Tarifa, pimientos asados, jamón ibérico y varias chacinas más para cenas por las noches, donde causan sensación» o acompañados de aceite de oliva virgen extra, sal, tomate natural o salmorejo, y café por las mañanas. «Es uno de nuestros platos estrella», sentencia Juan José que también cuenta en su establecimiento con otros productos de Cádiz como gambas de Sanlúcar o numerosas conservas, entre las que se encuentran las huevas de maruca, la caballa y la melva canutera, entre otras.

Mollete de la Sierra de Cádiz y café a 2,60 euros en el madrileño barrio de Chamberí. Foto cedida por el establecimiento.

«Es el punto más lejano de España hasta el que llegan nuestros molletes con asiduidad», comenta el responsable del Molino de Abajo que también ha realizado ventas a otros puntos de la provincia pero de manera puntual y a particulares. «Supone un reconocimiento al trabajo bien hecho, porque en el ámbito del mollete todo el mundo busca la excelencia. Así que estamos muy contentos».

Más del Molino de Abajo, aquí.