Los churros perdidos de la Zona Franca reaparecen en Telegrafía Sin Hilos, mientras que en la Glorieta una barbacoa impulsa el cambio de todo un local y La Pasarela resucita de manos de unos empresarios chinos.

 

Qué de cosas para tan poco espacio. En la plaza de Jerez (antigua Telegrafía) ha abierto un bar donde ahora trabaja el churrero Antonio Álvarez, que ha recuperado los añorados churros del Bar La Zona Franca. Ese bar estaba a pocos metros de La Glorieta, que acaba de remodelarse… por culpa de una barbacoa. Mientras, en Santo Tomás, La Pasarela renace de manos de unos empresarios asiáticos.

Empezamos por la plaza de Jerez. Estamos en el número 5, en un pequeño local abierto el 9 de febrero bajo el nombre de La Garota. El nombre (mujer en brasileño), hace referencia a la nacionalidad de Cristina Cardoso, dueña del negocio junto a Pedro Fernández.

El local abre, en horario continuado, de desayunos a cenas. Sólo cierra los lunes. Para desayunar ofrecen unos churros que estuvieron a punto de desaparecer hace algunos años: los de Antonio. Cuando el bar Zona Franca cerró, hace cuatro años, el que había sido su churrero durante 36 continuó formándose para abarcar todos los palos de la cocina y siguió trabajando. Hoy lo hace en La Garota, donde además de churros elabora tapas tradicionales y también más creativas, como la ensaladilla de pulpo con sabor a algas, champiñones al horno con sabor tres quesos, el timbal de berenjenas con queso payoyo y fondo de pisto, merluza en salsa verde, patatas rellenas… hay algunos guiños a la cocina brasileña, en forma de salsa, por ejemplo. Y también es receta brasileña el chocolate casero que Cristina elabora para acompañar a los churros.

Pedro y Cristina tampoco son nuevos en la hostelería: tenían anteriormente un kebab en al calle Sirenas hasta que decidieron cambiar de rumbo, aunque sin abandonar el sector.

De Telegrafía a La Glorieta

Desandamos el camino hecho por Antonio para llegar a la Glorieta, donde trabajó durante décadas. En la última fue el vecino de enfrente de Jesús Barba, el propietario del Bar Glorieta. Durante sus trece años de vida, este establecimiento ha trabajado desayunos y menús del día. La crisis, indica, redujo el horario de trabajo de sus clientes, que ya tenían tiempo de ir a almorzar en su casa. En el establecimiento, la cosa decaía durante la tarde. Pero ahora creen haber encontrado una fórmula para poder abrir por las noches, inicialmente durante el verano y después durante todo el año, y ha llegado casi por casualidad. Jesús adquirió una barbacoa para un evento que celebraba para Horeca. Ni siquiera era una profesional, pero los pescados y carnes llamaron la atención y el aparato estuvo funcionando a pleno rendimiento durante el verano. Pero una barbacoa de esas características no da para mucho, por lo que decidió ponerse manos a la obra e instalar una profesional. Y puestos a hacer reformas ha transformado el negocio. No se ha salvado ni el nombre, que ahora es Glorieta del Mar, y habrá un próximo paso: una terraza acristalada.

A partir de ahora, el establecimiento abre también por las noches para servir, entre otros platos, pescados a la brasa (con especial atención al atún rojo), ternera a la parrilla y hamburguesas a la brasa. En la carta hay piezas de carne retinta, uruguaya y argentina, hamburguesas gourmet de blackangus y wagyu y pescado de la provincia.

Han empezado con una oferta que está teniendo mucha aceptación y que se prolongará durante todo el mes de abril: un kilo de carne, patatas aliñadas y un botella de vino de Rioja, por 30 euros. La reapertura ha coincidido también con la temporada de caracoles y cabrillas. Estas últimas las ofrece de una manera muy original: a la marinera.

La Nueva Pasarela

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A escasos metros de la plaza Santo Tomás (en el 2 de la calle Santo Tomás) ha reabierto, de manos de empresarios chinos, La Pasarela, bajo el nombre de La Nueva Pasarela. El local llevaba tres años abierto y reabre conservando recetas de siempre del establecimiento -como los boquerones en vinagre, que no están en la carta aunque sí como sugerencia de cocina-, aunque habrá más espacio para la caza debido a que el cocinero es vasco-jiennense. Hay caracoles y un menú del día cuyo precio no llega a los ocho euros. Tienen horario continuado de mañana a noche.