El establecimiento refuerza su oferta para veganos, aunque siguiendo con su filosofía de utilizar productos de la zona.

 

La carta de El Escondite es de lo más primorosa: está escrita a mano por el propio cocinero sobre un papel decorado con flores. No sólo hay ‘verde’ en la decoración, sino también en el contenido. En el establecimiento, que antes ofrecía platos para vegetarianos diferenciados de los veganos, han decidido simplificar las cosas: hay bastantes tipos de vegetarianos, por lo que han apostado por lo que todos ellos pueden comer, es decir, lo vegano.

Explica Íñigo Oller que en la carta en general hay más verdura que otras veces, pero hay algo que se mantiene: todo es producto de proximidad, excepto el pimentón, que es de La Vera. Carne de retinto, patatas de Vejer… todo comprado en Conil porque también se intenta poner un granito de arena en mejorar la economía local. Otra de las novedades es la potenciación de los vinos de Jerez. Intentan que estén presentes en todos los platos. Por ejemplo, el aliño de Fino en rama que lleva el tartar de tomate de Conil, o el helado de manzanilla con aceitunas que acompaña el tartar de atún. Otro ejemplo más es el que aparece en la imagen de arriba (cedida por el establecimiento): Una tabla de quesos ecológicos de la Sierra de Cádiz con mermeladas caseras, cada una con un vino generoso diferente.

Partiendo de estas bases, la carta va variando: se adapta a lo que cada día ofrece el mercado conileño.

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