La empresa familiar estrena punto de venta en el casco histórico, en el edificio El Trocadero

Cerca del Palacio de Congresos, frente al muelle y la estación de tren: un sitio a propósito para ofrecer los dulces típicos de Cádiz. Estos son los argumentos que han convencido a los hermanos Romero para abrir una nueva pastelería Alameda en el edificio El Trocadero (Junto al Edificio Fénix).
 
El local ya era una pastelería: era el punto de venta en Cádiz de la pastelería Orozco de Algodonales. Ésta ha cerrado y, desde el día 5 de febrero, los dulces típicos de la capital ocupan su lugar. En el local se puede encontrar una selección del surtido habitual de la casa, como turrón de Cádiz, huesos de santos o anguilas de mazapán. El horario de apertura del nuevo establecimiento es de 10:00 de la mañana a 20:30 de la tarde. 
 
Según explica Antonio Romero, propietario de la pastelería junto con su hermana Noelia, este es el cuarto establecimiento de la empresa en la ciudad. Al obrador, situado en el número 60 de la calle Sagasta y fundado en el 71, le siguió el establecimiento de Sacramento (esquina con Rosario Cepeda), el del 42 de Cayetano del Toro -abierto desde el 92- y el número 5 de Compañía, que cogieron hace unos años. El que cerró fue, curiosamente, el local que dio nombre a la Pastelería, fundado por el padre de Antonio, del mismo nombre, y que estaba en la calle Bendición de Dios.
 
Como curiosidad en su surtido, Antonio Romero desataca que son los únicos que hacen anguilas de mazapán, un dulce que enseñó a hacer a su padre su maestro, que había trabajado en Toledo, de donde son originarias. Esta pastelería también destacó el pasado año por reflejar la imagen de Juan -el de Si me pongo pesao me lo dices de la chirigota del Selu- en un dulce durante el Carnaval.