El Hontoria Garden Club abre en la Rosaleda aunando cuatro propuestas diferenciadas: restaurante, bar de tapas, bar en la azotea y un espacio para los niños

A finales de enero empezó a funcionar una de las propuestas más innovadoras de los últimos tiempos en Jerez: en un edificio blanco y escalonado, diseño del arquitecto Juan Vega. Este espacio del parque Hontoria cedido por el Ayuntamiento de la ciudad (más información aquí) integra, en medio del antiguo jardín de La Rosaleda, un restaurante, un sitio de tapeo, un bar y una zona para niños.

Al frente de las cocinas están dos jóvenes cocineros jerezanos que son, además, amigos desde la infancia: Alejandro Sánchez Soto y Pablo Queijo García.

Alejandro Sánchez Soto pasó parte de su infancia en El Puerto de Santa María. Formado en la Escuela de Hostelería de Jerez, ha formado parte del equipo de El Celler de Can Roca en Girona, y continuó su formación realizando cursos con Santi Santamaría, Oriol Calm y Jean Paul Vinay, entre otros. En el nuevo restaurante lidera un equipo de 11 personas, también de Jerez

El Maestro Pastelero de Hontoria es Pablo Queijo García, que se encargará de unos postres artesanales que se harán a diario. Aporta “pastelería de vanguardia, frescura y creatividad”, indican desde el establecimiento. Comenzó con 16 años a dedicarse a la repostería y entre estos años de experiencia, cabe destacar su faceta como profesor de repostería de la Escuela de Hostelería de Jerez.

En el nuevo edificio, el papel central es para el Restaurante H, un espacio que apuesta por la evolución de la gastronomía tradicional hacia una cocina más vanguardista. En la carta platos; sólo algunas medias raciones en los entrantes, a los que se incorporan algunas elaboraciones con atún de Gadira, como el tartar y el sashimi. Hay dos arroces, negro y caldoso de marisma, una selección de pescado entre la que destaca el lomo de rodaballo relleno de crema de marisco y aire de cítricos, y otra de carnes con cerdo, ternera y cordero. La sugerencia de cocina en este apartado es el cochinillo confitado en baja temperatura con su propio jugo. Entre los postres, destaca el parfait de Ferrero Roché y bizcocho Sacher.

El Voladizo Tapas Bar apuesta por el concepto de Gastrobar y supone la recuperación del aperitivo del desaparecido Bar de Benjamín en el mismo parque de La Rosaleda. Pretende recrear la tapa tradicional con productos de temporada, vinos del marco y coctelería. Se trata de una gran terraza con mobiliario blanco situada junto al edificio y bajo el voladizo. Aquí sí que hay tapas. El surtido de aperitivos comprende asaduras aliñadas, hígado de pollo, ensaladillas o salpicón. Destaca un apartado de la carta dedicado exclusivamente al atún, con algunas propuestas originales. Tienen tostas y hamburguesas, ensaladas y platos para compartir, entre los que están los clásicos del picoteo y otros menos clásicos, como las milhojas de mousse de oca con compota de manzana y jamón. También hay pescado frito, marisco, y carne, incluyendo una brochetita de solomillo que también se puede pedir por tapas.

Hontoria Rooftop es el espacio de la azotea, que se utiliza como bar en altura, con vistas a Jerez y al propio parque, con oferta de coctelería y copas. Puede albergar actividades eventuales.

Para niños

Uno de los detalles más curiosos del Hontoria es que cuenta con una ludoteca y un jardín infantil. Se organizan actividades y talleres de creatividad para niños y familias.

También hay una carta infantil, que está disponible para clientes del restaurante H con servicio en la ludoteca (si los niños comen en el restaurante lo tienen que hacer de carta), y para clientes del voladizo en el mismo bar de tapas. La carta se compone de cinco menús infantiles con los clásicos: la hamburguesa, el pollo empanado, pasta, tiras de gallo empanado y tortilla a la francesa con york y cheedar.