Bodegas Luis Pérez (Jerez) y Sancha Pérez (Conil) dan inicio a una temprana vendimia mientras que en el Marco de Jerez auguran una cosecha mayor de la de 2016

Sancha Pérez es la bodega situada más al sur de Europa, entre Conil y Vejer. La vendimia empieza pronto, y este año más que nunca: el año pasado comenzaban el 10 de agosto, y este, el 27 de julio. Lo primero será cosechar la variedad Pinot Noir, una variedad de ciclo corto procedente de Borgoña que ha conseguido arrebatarle el primer puesto a la Tempranillo… que se llama así por algo. “A partir de ahora será un no parar”, explica Ramón Iglesias, propietario de la firma.

Este año, Sancha Pérez cosechara sus primeras uvas de la variedad Tintilla, un sueño acariciado durante años que éste, al fin, se hará realidad. Iglesias espera poder producir este año mil botellas elaboradas con esta uva, que ya se plantaba en la zona en el siglo XIX. Por lo demás, espera una vendimia irregular en la que cada variedad se comportará de una manera debido a la climatología de este año, con ventoleras en plena floración y olas de calor tempranas.

La vendimia en la finca está, por cierto, abierta a todo aquel que quiera arrimar el hombro o simplemente observar cómo se realiza el proceso. Sólo hay que acercarse por allí a la hora en la que se recogen los racimos, es decir, desde las 8:30 de la mañana y aproximadamente hasta las 13:00 horas.

 

Otro caso singular es el de Bodegas Luis Pérez, que cuenta con 14 hectáreas de viñedos en el Pago del Corchuelo, en Jerez, en un alto que permite que le lleguen los vientos marinos. Aquí cultivan Syrah, Petit Verdot, Merlot, Tempranillo, Cabernet Sauvignon y Tintilla. Las características de la finca hacen que la vendimia sea más temprana que en el resto del Marco, y de hecho comenzó el día 21 de julio.

Las expectativas en el Marco

 

Según el Consejo Regulador de los Vinos de Jerez, las expectativas son muy positivas de cara a la vendimia 2017 en los viñedos de la Denominación de Origen, que arrancará en torno a diez días o una semana antes que el año anterior. En un comunicado, apunta que, si bien serán las próximas semanas las que marcarán los resultados finales, “las benignas condiciones climatológicas durante el año agrícola auguran una cosecha superior a la del pasado año y de gran calidad”.

La pluviometría de la campaña ha estado en el entorno de la media histórica del Marco de Jerez (620 l/m2 año), con ciertas variaciones dependiendo de los pagos, pues hay que recordar que la Denominación de Origen se extiende por nueve municipios  distintos y desde el interior hasta la costa. Pero aún es más importante, señalan desde el Consejo, el hecho de que la lluvia ha caído de una manera repartida y sin grandes tormentas, manteniendo el suelo con un buen nivel de humedad y sin perdidas por exceso de agua ni problemas de erosión del terreno, algo habitual cuando las lluvias son intensas en un corto periodo de tiempo. Durante la primavera cayeron unos 200 l/m2 intercalados a lo largo de varios episodios de lluvia, lo que ha favoreció que la tierra fuera recuperando las pérdidas de agua provocadas por el consumo de la planta y por la evaporación por la subida de temperaturas. El verano ha sido muy seco hasta el momento, pero algunas rociadas matinales posteriores a los periodos de calor intenso y, sobre todo, la extraordinaria capacidad de los suelos albarizos para retener la humedad de primavera y proporcionársela a la planta a medida que la necesita, han determinado que las vides se encuentren actualmente con un bajo estrés hídrico. Los vientos de levante han azotado el viñedo fundamentalmente entre enero y mediados de mayo, causando algunos daños a finales de la primavera. En lo que llevamos de verano el levante ha soplado más moderadamente, registrándose un par de periodos de calor intenso, que se han compensado con algunos días con brisas de poniente y rociadas matinales.

El estado sanitario del viñedo es inmejorable, indican, la uva está muy sana con una muy escasa incidencias de las plagas; tan sólo se han observado algunos episodios de araña asociados a los periodos de intenso calor, que se han combatido con actuaciones muy localizadas. El mildiu que provoco problemas la campaña anterior ha estado casi ausente y el oídio también ha tenido una muy baja incidencia, localizada en las zonas costeras más frescas.

Con todas esta circunstancias, los estados fenológicos evolucionan hasta el momento con un adelanto de entre 7 y 10 días con respecto al año anterior, por lo que la vendimia es muy previsible que se ponga en marcha a finales de la primera quincena de agosto. En cuanto a la producción, estiman que si el levante se comporta como en este primer mes de verano, será al menos un 20-25% superior a la de la campaña pasada.