Abre Bongó en plena plaza de la Catedral de Cádiz, con sabores de diferentes lugares, una impresionante carta de cafés y cócteles y otra especial para los que quieran comer a media tarde.

 

La idea es que el Bongó no pare de sonar desde el mediodía, cuando abre la cocina, hasta la medianoche. Entre almuerzos y cenas hay cafés, copas, y una carta especial para aquellos a los que se le ha hecho tarde para comer o no ven la hora de que llegue la cena. Todo, en medio de un decorado cuidado, tropical, en el que predomina verde y madera, que ha transformado el local por completo.

Lo primero: una terraza con vistas a la Catedral de Cádiz, con sombrillas… y lámparas de pie para dar un toque más cálido. En el interior, dos salas con mesas bajas (también hay una alta), enormes macetas de las que no preocupan a los alérgicos al polen y una agradable ambiente.

Jesús Loaiza, propietario del Charlotte de Santa María del Mar, ha puesto el marcha el establecimiento, abierto desde el 3 de agosto. La idea es llevar a este rincón del casco histórico gaditano sabores de diferentes partes del mundo.

La cosa empieza, como es lógico, con unos entrantes: Patatas arrugadas con mojo rojo y verde, Salmorejo con ajonegro con jamón deshidratado y huevo hilado, Arepitas veganas con guacamole y vinagreta de frambuesas y camu-camu, Sushi nórdico de salmón sobre salsa roquefort y bochas de Oporto, ensaladas (Marina con alioli de calamar, Con pollo kebab, con pepinillos y salsa de yogur, y De ceviche crudivegano con endivias de colores), dos ensaladillas (De pulpo templada al estilo Charlotte y De gambas con mahonesa de granadina), un Paté de carabinero con bochas de Oporto y escamas de sal negra, y Croquetas de perdiz escabechada con salsa de trufas y especies camperas o de Camarones acompañadas de salsa César y algas wakame. Huevos rancheros sobre tortas de trigo y nachos, wam ton frito rellena de ternera criolla y relleno de chimichurri, brochetas vegetarianas con salsa de cacahuete y lima, Temblo extremeño con berros, anchoas y granizado de Oporto y Huevo Bongó completan el apartado.

A continuación, el pescado: Turbante de lomo de lubina sobre marinera de Curaçao, Burguer de salmón con patatas palet, Suquet de dorada y almejas, Choco plancha trinchado sobre cintas negras y envueltas en crema de galera, Lomo de atún rojo de almadraba con ensalada de algas marinas, salsa soja y ajónjoli y Carbones de bacalao sobre lecho de pimientos asados. Esto de los carbones es un plato muy curioso y que además está muy bueno: el bacalao se presenta rebozado en tempura, pero a ésta se le añade tinta de calamar, lo que le da el aspecto de tizón al que hace referencia el nombre del plato. Puedes ver más sobre estos carbones aquí.

Los carboncillos de bacalao.

Los carboncillos de bacalao.

Pasamos a las carnes: Lagartillo ibérico en crema de colmenillas con patatas especiadas, Medallón de solomillo de ternera al cava, Presa ibérica con jamón de bellota salteado de setas y crema de castañas y Entrecot de ternera con timbal de verduras salteadas y patas arrugadas.

El lagartillo.

El lagartillo.

Y, por último en salados, tres arroces: Con carabineros, chocos y almejas, Negro con alioli y Señorito.
La parte de los postres se llama ‘Aquí muero yo’, que traducido resulta “Here I Die”, porque la carta es bilingüe: hay tiramisú, copa de chocolate, milhoja rellena de mousse y sorbete.

Entre comidas

Coctelería.

Coctelería.

De 16:00 a 20:00 horas, la cosa cambia: la carta habitual se sustituye por una carta con un sorprendente cantidad de cafés, cócteles, zumos… Y al final, una carta de comida entre horas: Gambas blancas, Langostino tigre, Ensalada mixta de la casa, Tortillita de camarones, Croquetas de corvina, Puntillitas, Chocos fritos, Tallarines a la carbonara, hamburguesa y sandwich club.

Más información sobre el Bongó Resto Bar Coctail, aquí.

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