El establecimiento, regentado por la familia Muñoz (Los Petaca), tiene como principal atractivo los pescados al horno o a la plancha, vendidos al peso y el marisco cocido

 

La entrada al establecimiento llama la atención. A la izquierda una especie de “bosque urbano” con plantas que “crecen” en el interior de una barra cuadrangular de mostrador transparente y rodeada de bancos. Al frente, como si fuera una pescadería, un mostrador con pescados crudos y mariscos cocidos, la principal atracción de Bocinegro, un nuevo restaurante que se define como “tabanco marino” y que pretende ser la versión marinera de los tabancos jerezanos aunque aquí el vino de barril se sustituye por el pescado en estado de máxima frescura. Se intenta trasladar el concepto de autenticidad, de cosa pura, del vino al mundo del pescado, un tema que domina la familia Muñoz, también conocidos como Los Petaca, dedicados desde la década de los 80 a la comercialización de pescados.

De hecho la idea de los Muñoz es completar de esta forma el ciclo de sus productos. Ya tienen también, además del negocio mayorista y de distribución,  una pescadería abierta al público en sus instalaciones de la carretera de El Colorado a Conil y ahora con el restaurante pretenden crear otro escaparate de su trabajo con el mar.

Bocinegro tiene mucha luz. El nombre hace referencia a uno de los pescados más famosos que se pescan en la zona. En la pared destaca un gran lienzo que ocupa todo un textero y donde aparece un gran pargo. La obra es de María Violet, una artista conileña dedicada al mundo de la ilustración. Por los techos más plantas y unas damajuanas, unas botellas muy relacionadas con el mundo de los jereces y los tabancos.

La pared de Bocinegro está presidida por una gran pintura que representa un pescado de roca. foto: Cosasdecome

La pared de Bocinegro está presidida por una gran pintura que representa un pescado de roca. foto: Cosasdecome

Hay barra y mesas bajas. Las sillas son de distintos modelos y destaca también un gran sofá que recorre toda la pared. Plantas encima de cada mesa y una llamativa y colorista vajilla completan la escena. Fuera la terraza, protegida con paneles de cristal para evitar el efecto de los vientos.  El trabajo es del  Estudio EEBA, una firma con sede en El Puerto de Santa María y que se especializa en desarrollar proyectos de arquitectura para empresas. Ya han llamado la atención anteriormente con trabajos como el de Mantúa, el restaurante del cocinero Israel Ramos en Jerez, o la pizzería Brenda en Rota, por la que han obtenido ya incluso algún premio por su trabajo de decoración.

La oferta gastronómica de Bocinegro

Pero vamos a lo que es comé. La oferta gastronómica de Bocinegro gira en torno al pescado fresco y los mariscos cocidos. Estos  últimos se preparan para llevar ya que el sitio también funciona como cocedero. Lo despachan en cartuchos y se sirven también por peso, pero en platos, en el establecimiento. Los pescados se preparan a la sal, al horno o a la espalda y tambén se venden al peso. En el expositor del día hay rodaballos, unos salmonetes de generoso tamaño, y una buena colección de besugos que llaman la atención por sus grandes ojos.

El expositor de pescados y mariscos. Foto: Cosasdecome

El expositor de pescados y mariscos. Foto: Cosasdecome

De la cocina se ocupa Antonio de Alba Fierro, un conocido cocinero de la zona que trabajó durante años en La Fontanilla mientras que los comedores los comanda Carolina Blanco.

El precio de los pescados frescos gira en torno a los 40 o 45 euros el kilo. Pero además de las preparaciones de pescado, que se acompañan con verduras y patatas asadas, la carta también ofrece algunos puntos de interés.

Para empezar los típicos tomates de Conil aunque aquí se ofrecen con un pesto de algas y queso mozarella (8 euros) o una ensaladilla que se aromatiza con una emulsión de erizos (5 euros). También hay unos huevos que se saltean con papada ibérica, camarones y algas (9 euros).

Los huevos fritos con papada, camarones fritos y algas. foto: Cosasdecome

Los huevos fritos con papada, camarones fritos y algas. foto: Cosasdecome

No faltan tampoco los pescados fritos como como chocos u ortiguillas. El punto original está en que el calamar se ofrece frito entero, como se hace con los chocos en la zona de Sanlúcar.  Otra propuesta llamativa es un serranito de atún (5,50 euros).

Hay un apartado dedicado al atún rojo de almadraba con carpaccio, tartar, tataki o ventresca y solomillo hechos a la plancha. El precio en este apartado gira entre los 15 y los 20 euros el plato.

En los pescados también algunos guiños a la cocina innovadora como un taco mejicano relleno de atún encebollao (3.50) o una carbonara de tallarines de choco aromatizada con queso de cabra payoya de la Sierra de Cádiz.

Ofrecen también tres tipos de arroces: marinero, negro y de carabineros y algunas propuestas carnivoras como carne de retinto, presa ibérica y una tabla de quesos.

Para el postre (todos a 4 euros) un melón mojito o unas cerezas con nata con granizado de ginebra.

La carta permite comer de platitos o también de platos. La carta de vinos se abre con jereces y vinos de la provincia, una practica que afortunadamente se está imponiendo en los restaurantes de la zona. Algunos se pueden tomar por copas.

Horarios, localización, teléfono y más datos de Bocinegro, aquí.

La decoración de las mesas está muy cuidada. Foto: Cosasdecome

La decoración de las mesas está muy cuidada. Foto: Cosasdecome