Varios restaurantes de la localidad ofrecen desayunos gigantes que incluyen desde tortilla de papas a pringá de la berza…Desde luego aquí no hay croasans, pero si manteca colorá

 

El «brunch» es la última tendecia de los «foodies». Vamos a traducir. Brunch es una palabra venida del mundo anglosajón que viene a significar como mezcla de desayuno y almuerzo. Lleva cosas dulces y saladas y puede comenzar con un café y terminar con una copa de cava. Lo de foodie es como gente a la que le gusta comé, pero dicho en pijo.

Aclaradas estas cuestiones nos vamos a Benalup, uno de los pueblos más atractivos de La Janda gaditana. Allí ha florecido, bueno, mejor dicho floreció hace unos años, una versión del «brunch» de los más interesante. La podriamos bautizar como «brunch rural» pero, en verdad, serían hasta tres versiones de lo más conseguidas de lo que por aquí llamamos desayunos gigantes, comienzos del día que te dejan marcao para el resto de la jornada. Están aquí mucho antes de que llegara la moda del Brunch…Benalup lo inventó antes.

Nos situamos sobre el terrano. Cortijo Las Grullas, a la entrada de Benalup viniendo desde Medina. Juan Román Navarro, alumno de las segunda promoción de la escuela de hostelería Fernando Quiñones de Cádiz lo puso en marcha en 1999. Era el primer hotel de Benalup.

Son las diez y media de la mañana, más o menos. Los alrededores del restaurante están atestados de coches. Me voy para el patio. Hace un buen día y te apetece el fresquito y la sombra de los árboles. Yo iba ya entrenado, no te voy a mentir. El tapatólogo Eugenio Camacho nos había puesto sobre la pista de este desayuno «completito» (ver aquí su informe tapatológico).

El aparcamiento de Las Grullas repleto de coches un sábado con devotos del desayuno "completo". Foto: Cosasdecome

El aparcamiento de Las Grullas repleto de coches un sábado con devotos del desayuno «completo». Foto: Cosasdecome

Se me acerca un camarero ataviado con inmaculada camisa blanca y el logotipo del Cortijo Las Grullas grabado a la altura del pecho con letras color manteca colorá. A mi alrededor hay varios grupos con las mesas más llenas que un convite de pueblo. La vista se me va a hacia un espacio donde una pareja desayuna en una mesa decorada, más que con una maceta, con una lata de dos kilos de mantequilla Imperial, una especialidad asturiana de esas que enfoscan mejor que el Gotelec.

La imponente lata de mantequilla Imperial de dos kilos. A su lado pan "a juego". Foto: Cosasdecome

La imponente lata de mantequilla Imperial de dos kilos. A su lado pan «a juego». Foto: Cosasdecome

No me ando con tonterías. Pongame un completo le digo decidido. El hombre sonrie y me hace una sola pregunta. ¿Como quiere el café?…y se aleja hacia la barra.

No tarda mucho en volver. Me cubre la mesa con un mantel de esos de papel, de los típicos de las ventas. Me acomodo…pero sin perder de vista la lata de dos kilos de mantequilla Imperial (estoy más emocionado que un foodie delante de un sashimi). El camarero del logotipo color manteca colorá aparece sonriente por la puerta con una tortilla mixta de lo menos 14 huevos…dicho así, a la primera impresión. Me la pone en la mesa y me dice que todavía está calentita…y era verdad porque cayeron dos cuñas de tamaño moderado.

Primer plano de la tortilla, ya puede verse que ha sido "descuñada"...en primera instancia. Foto: Cosasdecome

Primer plano de la tortilla, ya puede verse que ha sido «descuñada»…en primera instancia. Foto: Cosasdecome

Su segundo viaje acerca hasta la mesa dos huevos a la plancha, que me dicen «mojame la miga», un plato con salami y choped de pavo (un toque bajo en calorías) y otro con unos trozos de chorizo herradura refritos a la sartén con un chorreón de vino…En ese momento, como provocando, el camarero me trae también una cesta de pan con 5 rebanás de pan cateto ligeramente tostadas. El pan viene de la panadería San Martín de Benalup. La tentación del chorizo me puede y me jamo dos reondeles bien criaos de chorizo al vino…tes qui ya croasan.

Aceite de Olvera y queso fresco

Más viajes. Llegan uno poquito de tomate triturado y una botella con aceite de Olvera y un queso fresco de Montealba, de Jerez . Ligeramente doraditos se acercan también unos bisteles de lomo adobao. Había como media docena de lonchas, con eso ya te arreglas la mañana…Mi vista corre más que la de un portero de futbol. No se que hacer…si tirarma pal lomo adobao o para los dos huevos fritos que me mirán de reojo.

En un detalle de delicadeza gastronómica nos sirven también un plato con papada ibérica ahumada ligeramente pasadita por la plancha y otra cesta con diversos tipos de mermeladas y pateses.

Ante tanta abundancia el café viene en vaso largo…va a ser falta líquido para «echar to esto pa dentro». A pesar de que la mesa es para 6 comensales, está ya casi llena, pero aún quedan por llegar una cesta con uvas moscateles de Chiclana,  por aquello de darle un toque frutal a la cosa y el lomo en manteca de la casa, que, como si fuera Raphael, en un concierto, reserva su salida para el final.

El camarero rie al verme confundido, con más dudas que Zidan a la hora de poner delantero centro. El lomo en manteca me puede y le doi  una estocá. Tras unas uvitas de descanso y dos sorbos de café meto el cuchillo en la lata de dos kilos de La Imperial y le pongó a la tostada una capa «imperial» como de medio metro de mantequilla. Disfruto más que un conejo en un campo de zanahorias.

¿Cuanto es? pregunto al camarero. «Ha comio usted poquito me dice el hombre» mientras me quito un pedacito de lomo que se me ha quedao en la barba. El completo sale a 6 euros y es un «completo» gozo del gigantismo desayunista.

Juan Román y su hijo, Juan Andrés con una calabaza también "completa" posan en el patio del Cortijo de Las Grullas. Foto: Cosasdecome

Juan Román y su hijo, Juan Andrés con una calabaza también «completa» posan en el patio del Cortijo de Las Grullas. Foto: Cosasdecome

Juan Román me recibe tras la barra. Está ya liao preparando los almuerzos. La especialidad de la casa son las perdices y los faisanes que traen desde la cercana finca Las Lomas. Es un veterano. A su lado está su hijo, Juan Andrés que ya le ayuda a llevar el negocio. Me dice que «tienes que venir a probar la berza de tagarninas»…me sacrificaré.

«Esto empezó en el año 99. Yo le ponía a la gente que se alojaba en el hotel mi versión del buffet libre para desayunar. Le llenabamos la mesa de cosas y ellos se servían. Aqui venían muchos moteros y cuando veían las mesas de los huespedes yo creo que se les calentaba el motor»…me pedían que les pusiera lo mismo y poco a poco se fue instaurando la costumbre.

El boca a boca hace que los fines de semana el establecimiento se llene en busca de los «completos». El tema se ha sofisticado tanto que en el establecimiento tienen ya unos panes especiales de un kilo, las tortas le llaman, y que le ponen a los grupos para que ellos mismos se vayan sirviendo el pan.

Juan Román posa junto al impresionante desayuno "completo" que sirven en Las Grullas. Foto: Cosasdecome

Juan Román posa junto al impresionante desayuno «completo» que sirven en Las Grullas. Foto: Cosasdecome

Pero el desayuno gigante de Las Grullas no es el único que se puede disfrutar en Benalup y sus aledaños donde ha florecido el brunch rural. En la carretera que va para Medina, una zona en la que hay varias ventas, está el Cortijo Los Monteros. Otro pegotón de coches se alinean en la puerta. El comedor es grande pero está atestado de devotos de la pringá. Aquí también te sirven desayunos gigantes.

Los Monteros

La estrella de la casa es la pringá de la berza, jugosita y bien proporcionada. Ahora está la versión de «verano» del desayuno, que no la incluye, pero desde el establecimiento señalan que la aparición de «la pringá» es inminente.  La versión «estandar» del desayuno incluye dos tostadas de pan cateto de la propia panadería de la familia y cuencos con manteca colorá, blanca, lomo en manteca colorá y lomo en manteca blanca. Además aceite y tomate y otro recipiente con patés y mermeladas variadas. La cosa sale a 2,70 euros y si se quiere tomar el café en vaso grande el presupuesto sube a 3,60. El desayuno lo sirven de 8 a 11,45 de la mañana.

Desayuno del Cortijo Los Monteros captado por el tapatólogo Salvador Repeto

Desayuno del Cortijo Los Monteros captado por el tapatólogo Salvador Repeto

El Soldao

A poca distancia, la Venta El Soldao. Aquí han creado el “paisaje desayunar”. Si en la Venta pides que te den de desayunar te colocan en una mesa del comedor o de la terraza y las camareras van apareciendo con todo un festín. Aquí también te ponen, del tirón dos tostadas de pan cateto, el mismo de Los Monteros. Al surtido de mantecas y lomos le añaden también la morcilla que elaboran en la casa y una «delicatessen», el paté de faisán que hacen en el establecimiento. Como traca final un plato con chicharrones, de los chiquititos. Hay gente, que no se conforma con las dos tostadas y pide más. Cada tostada nueva sale a 0,50. Los amantes de las «grandezas» también pueden añadir un vaso grande de café. En total el desayuno «completo» sale a 2,70 o a 3,60 si se opta por el café grande. Los desayunos se sirven de 9 a 12.

DesayunoElSoldao

Desayuno de la Venta El Soldao. Foto: Cosasdecome

Direcciones (pinchar sobre cada nombre para obtener todos los detalles):

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