La Cuaresma trae recetas propias de la época, sin pizca de carne, pero con mucha tradición y diversidad. Aquí encontrarás una colección de ellas… y un desquite.

 

Bacalao, garbanzos, dulces… cuando la carne brilla por su ausencia, toca llenar el estómago con otros ingredientes, que llenen lo suficiente como para hacernos olvidar el sutil encanto de un buen chuletón. La Cuaresma es un periodo religioso de recogimiento y abstinencia, y por ese motivo se ha hecho a lo largo de los siglos con capítulo gastronómico propio. Aquí van algunas de las recetas propias de la época.

Venta el Albero

Papas con alcauciles y su huevo cuajao de la Venta El Albero

Empezamos por lo salado: legumbres, patatas y verduritas de temporada, acompañadas en algunas ocasiones con bacalao:

La Cuaresma es muy dulcera. Y no sólo es rica en la cantidad, sino también en versiones. Sólo de roscos de Semana Santa hay tres ‘escuelas’ en la provincia.

Roscos de Semana Santa de la pastelería La Victoria. Foto: Benjamín Colsa

Roscos de Semana Santa de la pastelería La Victoria. Foto: Benjamín Colsa

Del Miércoles de Ceniza al Domingo de Ramos van más de 40 días. En Chiclana esperaban pacientemente a que pasara ese periodo para ponerse jipatos con una berza capaz de acabar con toda el hambre atrasada: la Berza de Resurrección. La receta, aquí. Y de postre, un plato típico de segundo lunes tras el Domingo de Resurrección en Olvera: la torta del Lunes de Quasimodo.

Y ya nos terminamos de ganar el cielo con estos enlaces:

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